CIPOLLETTI: HABRÁ QUE DESALOJAR UNA TOMA PARA QUE PASE EL TREN

La noticia de la vuelta del tren  de pasajeros al Alto Valle, fue bien recibida por la mayoría de los cipoleños. Sin embargo, ya hay quienes se oponen. El problema es que con la llegada del nuevo servicio el Estado nacional, deberá reubicar a los habitantes de la toma de Pacheco Bis, donde actualmente viven más de 60 familias.

El propio ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, aseguró que “habrá que buscarle un nuevo lugar a estos vecinos; la toma hay que sacarla” porque está ubicada en zona ferroviaria. De todas maneras, el funcionario sostuvo que “habrá que negociar con ellos y ofrecerles el traslado a un plan de viviendas, donde puedan tener una casa digna”.

Se mostró preocupado por la proliferación de tomas en la región en general y en Cipolletti en particular, y en ese sentido explicó que “este fenómeno se debió a la desidia y falta de cobertura por parte de los gobiernos de turno”.

Según publica hoy La Mañana de Cipolletti, esto generó incertidumbre y temor entre los vecinos de la Pacheco Bis, asentamiento ubicado en cercanías de los puentes carreteros. Y es que fue mucho lo que tuvieron que luchar y transitar en estos últimos años para consolidar el barrio, a pesar de la irregularidad en la que se enmarcan. A diferencia de otras tomas, algo más precarias, en este caso todas las casas son de material. Por lo que sacar de ahí a los vecinos y tirar abajo las construcciones no parece una tarea sencilla.

Las familias asentadas en el lugar trabajaron organizadamente y hasta construyeron con sus propias manos una plaza y una canchita de fútbol en el ingreso al barrio. El futuro de este espacio es una incógnita y ya hay vecinos que aseguran que resistirán un posible desalojo.

Otro sector, mismo problema

Esta no es la única toma que se encuentra a la vera de las vías del tren. Sucede lo mismo en la zona noroeste, sobre calle San Luis, donde hace años se comenzaron a ocupar terrenos y hoy son miles los vecinos radicados allí.

Aquí no habría apuro para mudar el barrio, ya que no se prevé que pase por allí el tren de pasajeros. Pero si la excusa es la seguridad de los vecinos ante el paso de la formación, el riesgo es el mismo ya que por allí circulan trenes de carga de manera periódica.

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